La escolarización de los
niños es un factor fundamental para la resolución de conflictos y el
bienestar de las sociedades. Actualmente 115 millones de niños
no asisten a la escuela primaria. De ellos, 43 millones viven en
países en conflicto, lo que complica enormemente su acceso a una
educación adecuada.
La educación primaria
debería ser pública y gratuita. Si un niño no puede ir a la escuela, no solo
sale perdiendo solo él, sino la sociedad en su conjunto. Por lo que a la larga
sale más caro no educar a los niños que educarlos.
El caso
de la escolarización en las niñas es muy curioso, ya que tiene beneficios
sociales muy sorprendentes, como puede ser que la tasa de mortalidad materna e
infantil se reduce, además adquieren más capacidad para tomar decisiones por
ellas mismas.
Pese a los avances
conseguidos en las dos últimas décadas la escolarización en los países mas
pobres no es para nada universal.
Considerando que los beneficios son mucho
mayores cuando los niños son educados, el Estado debería hacerse responsable
del costo, especialmente en los países más pobres ya que además la educación es
un derecho reconocido.
También pueden entrar temas políticos como que
sociedades no democráticas se nieguen a dar una educación en condiciones por
miedo a que una población educada este preparada para desafiarles o que
simplemente los gobiernos no puedan cubrir los pagos de la educación ya sea
porque haya una economía sumergida en la que no se paguen impuestos o porque
los ingresos que se recojan sean ineficientes o que esos ingresos estén mal
manejados y la ineficiencia o corrupción hagan que no lleguen nunca a las
escuelas.
Es evidente que estas deficiencias hay que corregirlas y acabar con
ellas, pero es un proceso que llevara tiempo.
La educación en países
subdesarrollados no solo trae malas noticias, se han conseguido muchísimos
logros en los últimos años. Por ejemplo en Asia oriental donde viven una gran
parte de los pobres de todo el mundo, en 1997 se consiguió que la matriculación
de los niños en primaria fuera de un 99% en comparación con el 86% que se
registró en 1980, según los datos del Banco Mundial. África es un caso
especial porque no se tienen datos exactos, pero se calcula que el 50% de los
niños están matriculados en la escuela.
Hay una
gran diferencia, además, entre las niñas que acuden a la escuela y los niños.
En Asia meridional y África especialmente esta diferencia es desproporcionada,
muchos mas niños acuden, que niñas. Lo mismo pasa con niños discapacitados,
solo un 5% de los niños con dificultades para aprender van a la escuela.
Hay
una gran diferencia, además, entre las niñas que acuden a la escuela y los
niños. En Asia meridional y África especialmente esta diferencia es
desproporcionada, muchos mas niños acuden, que niñas. Lo mismo pasa con niños
discapacitados, solo un 5% de los niños con dificultades para aprender van a la escuela.

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